Tras haber evitado durante mucho tiempo una tensión entre los dos países, Bulgaria y Turquía, por la crisis de los refugiados, en sólo una semana Sofía y Ankara se han confrontado por partida doble sobre el tema de las elecciones. Primero, el ministerio de Exteriores de Bulgaria, Radi Naidenov, ha protestado contra unas declaraciones del ministro de Trabajo turco, Mehmet Müezzinoğlu, las cuales son acogidas en Bulgaria como un respaldo inaceptable a determinado partido político y como una injerencia en los asuntos internos de este país. El Ministerio ha hecho recordar que tras su autorización a que ciudadanos búlgaros puedan votar en su territorio de cara a las próximas elecciones parlamentarias, la propia parte turca había prohibido la organización de propaganda política por estos comicios. Un día después, Ankara exhortó a Bulgaria a que suspendieran las medidas tendentes a limitar los derechos políticos de las minorías. Según el Ministerio de Exteriores de Turquía, la restricción, para la apertura de 35 colegios electorales como máximo en países al margen de la UE, se propone impedir la votación de los ciudadanos búlgaros radicados en Turquía. La restricción en cuestión fue implantada por las fuerzas políticas en Bulgaria tras enconadas polémicas entre éstas ya el año, pasado pero en aquella ocasión Ankara no protestó .Su agudizada sensibilidad ahora se debe evidentemente no sólo a la protesta por parte de Sofía, sino también a las críticas similares lanzadas por Alemania, país que ha decidido limitar la agitación política de representantes oficiales turcos en su territorio, en relación con el referendo en Turquía. Sin embargo, la virulencia de las invectivas recíprocas ha desviado la atención de algunos matices que sugieren que, probablemente, la tensión surgida no es tan de temer. En su nota de protesta, el Ministerio de Exteriores de Bulgaria ha instado a Turquía a que no incurra en semejantes transgresiones en el futuro para que los dos países pueden centrarse en “temas de mayor importancia para los contactos bilaterales”, y a diferencia del citado ministerio, el primer ministro interino de Bulgaria, Ognyan Guerdzhikov, sólo se limitó a calificar de “inadecuada” la agitación hecha por el ministro turco de Trabajo. Esta paliación del tono no es una negación de los argumentos por la protesta y, no por casualidad, tras la contra protesta turca, el Ministerio de Exteriores de Bulgaria reiteró sus posiciones .El Gabinete interino, sin embargo, tiene toda la razón para considerar que en las relaciones bilaterales existen asuntos de mayor enjundia. Es normal que estas cuestiones sean debatidas con Turquía por el Gobierno ordinario que emergerá en Bulgaria tras los comicios del próximo 26 de marzo.
Versión en español por Mijail Mijailov
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