Maya Vítkova−Kosev es directora de cine, productora y guionista. Es una mujer que se desempeña en lo que todavía es un mundo de hombres, como es el hacer cine, pero al mismo tiempo no ha renunciado a algunos rasgos intrínsecos de la mujer como la necesidad de ayudar siempre que pueda. Maya conoce en detalle el tema femenino; la mayoría de sus proyectos cinematográficos están dedicados a los lazos que van estructurando las mujeres como madres, hijas, esposas y amigas. Estos temas están plasmados en el centro de su ópera prima, titulada Viktoria. En 2014 la película se convirtió en el primer título búlgaro con estreno en el festival de Sundance, el más prestigioso foro de cine independiente en el mundo. Siguieron 70 participaciones en festivales internacionales y 10 premios.
“Hablando de Victoria: he pensado mucho en el movimiento MeToo/ Yo también, que surgió alrededor de 2015, en el debate sobre los derechos de las mujeres, sobre la brecha salarial de género, la forma en que nos trata, y eso incluye la financiación en la realización de películas. En Bulgaria, este modelo todavía no funciona. Hemos hablado con compañeras de trabajo, directoras de cine, de que deberíamos insistir en una cuota para financiar proyectos realizados por mujeres”.
A pesar de la realidad, y sin una pizca de arrepentimiento, Maya sigue escribiendo su historia en el cine:
“En estos momentos estoy trabajando en dos cortometrajes, de los que soy guionista, directora y productora. Desde hace tres años, estoy comprometida con un proyecto muy grande, titulado África, una coproducción con Francia, Suecia y Rumanía, que ha ganado el premio Krzysztof Kieślowskial mejor guión de Europa del Este que se otorga cada año en el Festival de Cine de Cannes. Además estoy produciendo el proyecto de una joven cineasta, Kristina Spásovsksa”.
Como el guión más interesante de todos es la vida, Maya invierte en él su corazón, su tiempo y sus esfuerzos. Desde principios de 2020 organiza iniciativas benéficas para distintos hogares sociales en Sofía y para personas necesitadas, para proporcionarles medicamentos, alimentos, ropa y todo lo que les haga falta. Empezó desde la distancia cuando estaba en Barcelona con su marido, músico de la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya.
“Todo comenzó de manera espontánea. Fue una fecha próxima al aniversario de la muerte de mi padre y quería hacer algo para venerar su memoria. Así descubrí el centro para ancianos con demencia, que venimos ayudando desde hace más de un año”.
Solo en diciembre, Maya y sus correligionarios organizaron cuarenta acciones benéficas. Ahora está lanzando una nueva campaña, promulgada por el búlgaro Pétar Petrov, residente en Viena, que hizo una donación de 20 tarros de miel.
“A primera vista suena ingenuo decir “tarros de miel”, pero este es un buen inicio −dice Maya− . La verdad es que la gente responde muy rápido y de todo corazón a la idea de donar. Tenemos una donante de Seatle que no conocía antes. Ella ordenaba en línea los productos que quería donar y luego nos los enviaba a nosotros o directamente a las personas a quienes quería que llegaran. Tenemos otra donante que se unió a la campaña para ayudar a cien ancianos miembros de la Unión de Artistas Búlgaros, a quienes entregamos paquetes de alimentos. La próxima vez recolectaremos materiales para pintar, porque muchos de estos artistas prefieren quedarse sin comida para poder pintar. La verdad es que hay tanta gente que necesita apoyo o simplemente saber que no está sola, que a veces no sabes por dónde empezar”.
Si todavía no ha quedado claro por qué Maya ha optado invertir ahora sus esfuerzos en el arte de la vida, en lugar de preparar su próximo gran estreno, la respuesta es simple: “Equilibrio”. Hay que dar tanto como recibimos, está convencida Maya.
Versión al español de Hristina Táseva
Fotos: Viktoria Films, Facebook /Maya Vitkova-Kosev
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