Desde allí comienza Bulgaria, cinco dedos en un puño de hierro.
Unidos por una leyenda antigua, templados en marchas y labor.
Así comienza el himno de la ciudad de Shumen, que loa los épicos albores del Estado Búlgaro, fundado en 681, en las afueras de la ciudad actual. Allí están esparcidos los restos de las antiguas capitales búlgaras Pliska y Veliki Preslav. Tan solo a 17 kilómetros de Shumen, en lo alto de la montaña, está esculpido el Caballero de Mádara, el único relieve de piedra monumental del siglo VIII en Europa, incluido en la Lista del Patrimonio Mundial bajo la égida de la UNESCO.
El Caballero es parte de la reserva histórico-arquitectónica Mádara, conocida como La Troya búlgara a causa de la riqueza de monumentos del IV milenio antes de Cristo al siglo XV. La región está plagada de monasterios rupestres de la Alta Edad Media, así como con lugares de interés natural que son accesibles a través de rutas especiales.

Svetlana Dzhankova, del Centro Turístico de Shumen, nos recomienda visitar la Meseta de Shumen.
“En el territorio de la Meseta de Shumen hay dos monasterios rupestres: el de Constantino y el del kan Krum. Cada uno de éstos está relacionado con un periodo distinto de la vida de los ermitaños en las tierras búlgaras. Parte de los monasterios rupestres son del siglo VIII, el resto data del siglo XIV y guardan un vínculo con el heisicasmo. Es muy interesante asimismo el monumento Fundadores del Estado Búlgaro, creado en honor del 1.300 aniversario de la fundación de Bulgaria. Además, en la Meseta está la Fortaleza de Shumen desde donde comenzó el desarrollo de la ciudad actual”, agrega Svetlana Dzankova.

La fortaleza fue destruida en 1444. En nuestros días una pequeña parte de ella ha sido restaurada. Hay un museo donde están exhibidos artefactos descubiertos en su territorio, incluida una inscripción del siglo XIV, en que se menciona por primera vez el nombre actual de Shumen. La vista que se abre desde la parte superior de la fortaleza es una de las causas para visitarla:
“Desde la fortaleza, igual que en la palma de la mano, se ve toda la ciudad. Se ven los monumentos osmanlíes de la arquitectura, la torre del reloj, las fuentes de agua, el mercado, que es la parte más antigua de nuestra ciudad, que fue construido por los comerciantes de Dubrovnik en el siglo XVI, así como muchos templos de distintas religiones porque en Shumen hay tolerancia entre los representantes de las distintas comunidades étnicas”, dice Svetlana Dzhankova.

Si le agrada la naturaleza y los largos recorridos, esta parte del noreste de Bulgaria les parecerá un paraíso con sus reservas naturales, que abundan en flores aromáticas y hierbas curativas, grutas y formaciones cársticas, rocas que apuntan hacia el cielo sobre las cuales vuelan raras especies de aves…
“En primavera nos visitan turistas que observan la floración de las orquídeas”, dice Svetlana Dzhankova y nos recomienda a dirigirnos a la directiva de la Meseta de Shumen donde podemos entrar en contacto con un guía de montaña o aprovechar mapas especializados con las rutas que conducen a las maravillas arqueológicas y naturales en las afueras de la ciudad.
Por Veneta Nikolova
Versión al español de Hristina Táseva
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