Con gran emoción más de 55 000 menores búlgaros esperan su primer día en la escuela. El 16 de septiembre los párvulos entrarán por primera vez en las aulas renovadas, decoradas con globos de colores y flores. Sobre las meses los esperan los manuales repletos de dibujos y con cuya ayuda los niños comenzarán su aventura en el mundo de los adultos. Lo más importante es la preparación psicológica. “Es bueno que los padres hablen previamente con sus hijos y les formen una idea positiva”, afirma la psicóloga Yana Alexieva de la Asociación Padres, cuyo manual para padres no deja de actualizarse en sintonía con los cambios que se operan en nuestro alrededor.
“Con gran frecuencia los padres me preguntan: “Nuestro hijo ya está en el primer grado, ¿debemos cambiar su habitación por completo, debemos comprarle un buró, etc.? Les aconsejamos que no lo hagan para que el alumno siga sintiéndose niño y tenga tiempo para jugar cuando regresa de la escuela. En lo que se refiere al dinero que se le dará, les aconsejamos lo mismo que les aconsejamos sobre los teléfonos móviles: los padres toman juntos la decisión cómo proceder. En una etapa inicial los niños no necesitan ni de teléfono móvil en clase, ni de dinero ya que la escuela les proporciona todo”, dice Alexieva.
Los padres y los profesores señalan que el trato con la nueva generación de alumnos les resulta cada vez más difícil. Es verdad que la así llamada generación Alfa (los nacidos después de 2010) es muy distinta de las demás. Es la primera generación completamente digital que casi no conoce nuestro mundo análogo.
“Sí, ellos son diferentes, son mucho más despiertos, han sido criados de otra manera por sus padres y por su entorno. Están educados de manera que se oiga su opinión y que las cosas se debatan con ellos, dice Yana Alexieva. Hay problemas que se generan por el demasiado largo tiempo que pasan afrente a las pantallas. Estos menores requieren un enfoque más individual, debe concedérseles mayor libertad. No se trata de niños que se sentarán en los bancos, con la mirada fija en la pizarra durante 40 minutos para escuchar la profesora que de clase. Ellos tienen acceso a una información muy amplia y lo que necesitan más bien es ser socialmente emocionales, adquirir alfabetismo mediático y digital y desde luego aprender a leer y a escribir”.
Los padres desean que sus hijos estudien en el barrio en que viven pero en las grandes ciudades como Sofía y Plovdiv hay una afluencia hacia las escuelas primarias “más prestigiosas” y las plazas son limitadas. Por esto las candidaturas se presentan en línea y la clasificación se hace también de forma digital a través de una plataforma municipal en línea.
“En Bulgaria los niños de edad preescolar comienzan a estudiar y cuando van al primer grado ya pueden leer y escribir en cierta medida. Han recibido formación en la guardería infantil, algo que es distinto que el enfoque que se aplica en otros países europeos. Pedagogos y expertos deciden si esto es correcto o no. Desde nuestro punto de vista, sin embargo, si un menor ha aprendido a ser más independiente, a jugar y a divertirse mucho mejor.
Hay muchos conocimientos y destrezas más allá del alfabetismo que el menor aprende en la edad preescolar. Desde este punto de vista, el niño puede esperar hasta que comience la escuela para aprender a leer y escribir. Los niños que ya pueden leer y escribir en el primer grado se aburren. En este caso el profesor debe recurrió a un enfoque individual”, explica Alexieva.
Fotos: BGNES, roditeli.org
Versión al español de Hristina Táseva
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